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En nuestra empresa de mantenimiento en Sevilla conocemos que entre hombres y mujeres existe una forma distinta de regular su temperatura corporal, por tanto, no responden de igual forma ante el aire acondicionado, la guerra de sexos está servida.

El cuerpo de los hombres genera una mayor temperatura en un esfuerzo igual al que pueda realizar cualquier mujer sin generar un nivel mayor de calor. Es por esa simple razón que las mujeres, en los famosos debates de oficina, quieran que la temperatura del aire acondicionado sea más alta que la que reclaman los hombres.

Este debate supone una polémica importante en los lugares donde conviven hombres y mujeres y suele provocar problemas por la incomodidad que genera la temperatura entre los distintos sexos. Además, el constante descenso y ascenso de temperatura supone un gasto extra de energía que repercute en la economía de la empresa además de un aumento de las emisiones medioambientales.

Uno de los autores de la investigación sobre las temperaturas corporales, Boris Kingma, comenta que “Los sistemas de refrigeración y los de calefacción deberían regularse en cada edificio en función de las personas que trabajan en él”

Los hombres en general suelen preferir una temperatura media de unos tres grados más baja que las mujeres. Así que en las oficinas, los hombres suelen preferir una temperatura de 22 grados, y las mujeres se sienten plenamente cómodas con la temperatura a los 25 grados.

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No existía investigación alguna sobre este caso y con la investigación que Boris Kingma ha comenzado se empiezan a relacionar las preferencias sobre el aire acondicionado según el metabolismo de cada sexo. La investigación ha llegado a la conclusión de que la temperatura idónea a la que el confort térmico de ambos sexos coincide es a 33 grados.

El pensamiento que existe sobre el planteamiento de un sexo débil y uno fuerte que abraza al otro no se cumple. La ciencia lo explica todo, el cuerpo del hombre genera más calor interno que el de la mujer, por tanto la mujer no necesita que la temperatura exterior sea tan nueva.

No solo el sexo influye en el calor corporal y se centra en los debates de oficina sobre la temperatura del aire acondicionado, el confort térmico también se ve influenciado por la edad y el índice de masa corporal. Las personas obesas y con sobrepeso suelen preferir el aire acondicionado a una temperatura menor que las delgadas. Al igual que las personas mayores generan menos calor corporal y prefieren el aire acondicionado a una temperatura más alta.

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Los encargados de la investigación proponen una mejora de la eficiencia energética en edificios donde se reúnan un gran número de personas realizando un ajuste en la temperatura del aire acondicionado y ajustarlo al perfil de los presentes. “Siempre habrá personas que no estén satisfechas con las condiciones ambientales en grandes edificios”, comenta Kingma. Pero “en edificios residenciales y de oficinas es posible mejorar”. Por el contrario, en edificios por los que pasa una población amplia y heterogénea, como aeropuertos y centros comerciales, “es más difícil”.

Desde nuestra empresa de mantenimiento en Sevilla esperamos que los debates sobre sexo, complexión, edad y la temperatura del aire acondicionado terminen en acuerdo y se consiga llegar a un consenso en el que todas las personas se encuentren cómodas.

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